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¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? - Taller Gestáltico






TALLER VIVENCIAL
DESDE EL ENFOQUE GESTÁLTICO

¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Qué necesito?



Un Taller Gestáltico es una experiencia vivencial de encuentro, aprendizaje y crecimiento, que se abre y se cierra en el aquí y ahora del tiempo-espacio compartido del taller.
Los talleres vivenciales tienen como objetivo favorecer la comunicación con uno mismo y con los otros en un espacio confiable que permita entrar en contacto con aspectos propios conocidos y no tan conocidos, propiciando el darse cuenta y el desarrollo de las propias potencialidades de cambio, como así también promover en cada participante, nuevos recursos que le posibiliten una actitud responsable y activa ante la propia vida y un contacto pleno consigo mismo y con los demás.

TEMAS A TRABAJAR EN EL TALLER
  • Mis espacios. Mis límites. Como me ven los demás.
  • Valoración y autovaloración.
  • Los soportes que necesito.
  • Discriminación entre mi espacio personal y el de los otros: Yo y los otros.
  • Desarrollar la conciencia de nuestro verdadero ser interior digno y respetable.




Coordina: 




Sábado 20 de octubre de 17 a 20hs



MOMENTO DE TRANSICIÓN

Nuestra civilización se está enfrentando a una profunda transformación; lenta pero segura. 
Un observador atento puede apreciar esto en todos las manifestaciones de la Vida sobre nuestro planeta. 
La tan mentada globalización nos ayuda a ver esto, pues justamente uno de los puntos más importantes de la transformación, es el comprender que el ser humano no está solo, y, sin perder su individualidad, está interconectado con todo lo que lo rodea, esto es, las demás personas, su medio ambiente, los demás reinos (mineral, vegetal y animal).

Así, todos nuestros actos, sentimientos y pensamientos influyen sobre el entorno y éste, a su vez, influye sobre nosotros. 

 En las distintas especialidades del quehacer humano, se están plasmando cambios en la manera de encarar las cuestiones. 

Por ej.: en la salud se tendía a ver el cuerpo físico como un objeto aislado integrado sólo por átomos y moléculas; hoy, cada vez más profesionales interpretan que el cuerpo es uno con la mente, y está lejos de ser un objeto. 

En la educación, de apuntar sólo al desarrollo del raciocinio, ahora hoy se está volcando también al desarrollo la búsqueda de la intuición. 

En las familias, de disciplinas férreas, rígidas, estamos pasando al diálogo, a una mayor flexibilidad y tolerancia.

Cambios... hasta en el clima se ven claramente... aún cuando éstos sean casi exclusiva responsabilidad del ser humano, por maltratar el medio ambiente.

Sí. Un nuevo ciclo está comenzando.

Incluso desde el punto de vista astrológico, sabemos que está culminando una era (la de Piscis) y comenzando otra (la de Acuario). 

Cuando existen cambios, algunos adhieren a ellos, tratan de comprenderlos, mas la gran mayoría opone resistencia. Esto está reflejado simbólicamente en las Escrituras como narra la Biblia, en la historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra; la orden era "no mirar hacia atrás", que simbolizaba no mirar hacia el pasado. 

Lo que en estos días estamos viviendo es un momento de transición pues tenemos un modelo que se está yendo, y otro que está ingresando; ambos están presentes, aunque ninguno de los dos con toda su fuerza. 
Las transiciones son momentos delicados, y a la vez, oportunidades para cerrar adecuadamente el ciclo que concluye y recibir lo que nos trae el nuevo, sin tener las manos ocupadas.

Un estudio realizado con monos en el que se les enseñaba un nuevo comportamiento, propone que existe lo que se llama una masa crítica, es decir, es preciso un determinado porcentaje de la población de monos, que aprenda lo nuevo, para que ese comportamiento, automáticamente, se manifieste en el conjunto entero, y más aún, sobre otra población de monos cercana, que ni habían sido entrenados. 
A pesar de ser una teoría controvertida, varios científicos de renombre, como el Dr. Carl Jung o el Dr. Rupert Sheldrake la consideran verdadera.

Aunque la ciencia oficial tenga sus dudas al respecto, intuitivamente consideramos que cuanto más personas tomen conciencia del nuevo tiempo que se acerca, más cerca estará la humanidad de la masa crítica necesaria para que una sociedad más solidaria, la paz y la armonía se plasmen definitivamente sobre la faz del planeta... de manera que...

¡Buen trabajo!

No importa lo que ocurre, 

sino lo que hacemos frente a lo que ocurre.  

NORMOSIS


Pierre Weil, renombrado doctor en psicología, hace un análisis de un disturbio contemporáneo: la normosis, término que empieza a circular en ciertos medios de las ciencias humanas. El Dr. Weil, uno de los pioneros de la Psicología Transpersonal y autor de más de treinta libros en varios idiomas, utiliza este nuevo concepto, la normosis, añadiéndolo a otros dos disturbios del comportamiento humano, la neurosis y la psicosis. El autor de este neologismo, Jean-Yves Leloup, uno de los pioneros de la Psicología Transpersonal en Europa, lo emplea a menudo durante sus conferencias.
El descubrimiento de lo "normal" patológico
Cuando toda la gente se pone de acuerdo con respecto a una opinión o una actitud, o también sobre una manera de actuar o comportarse, se manifiesta un consenso que dicta una norma. Cuando una norma es adoptada por más de una persona, se crea un hábito.

La mayor parte de nuestras costumbres son el resultado de normas que hemos adoptado más o menos conscientemente mediante la imitación de nuestros padres y educadores, o como lo diría Freud, mediante el procedimiento de introyección. Levantarse, asearse, comer a horas fijas o trabajar, son costumbres que provienen de normas sociales bien definidas. Esas normas tienen en general la función de preservar nuestro equilibrio físico, emocional o mental así como la armonía y supervivencia de la sociedad en la cual vivimos.
Lamentablemente, todas las normas no son benevolentes: al contrario, algunas normas son generadoras de sufrimiento, de enfermedad y hasta de muerte. Pero ya que esas normas son el resultado de un consenso, vale decir que las adoptan la mayoría o toda la gente, las personas no se dan cuenta del carácter "anormal", o sea patógeno de esas normas.
Raramente, bajo el efecto de un cuestionamiento de ciertos consensos en virtud precisamente de su carácter patológico, se puede asistir a la disolución de un comportamiento estadísticamente normal pero patológico desde un punto de vista simplemente clínico. Un claro ejemplo del ello es el uso del tabaco: está fehacientemente comprobado su nocividad y sin embargo tan difícil de erradicar pues está generalizado.
Existen normosis socio-culturales que se manifiestan en los principales campos de las actividades humanas como los de la salud, la educación, la cultura, la política, la economía, la ciencia y tecnología, la comunicación y sus medios, el derecho, la agricultura, el medio ambiente y la ecología.
Pero todos los comportamientos normales no pueden ser considerados como normosis. Para que sea normosis debe de tener una consecuencia patológica, es decir que lleva al sufrimiento físico o moral, a la enfermedad o a la muerte misma. En nuestro caso, el tabaquismo provoca enfermedades pulmonares y reduce la duración de la vida en un promedio de seis años.
Podemos entonces definir la normosis como un conjunto de valores, actitudes o comportamientos humanos habituales, individuales y colectivos, que llevan al sufrimiento físico o moral, a la enfermedad o a la muerte. Además, este conjunto o sistema está reforzado por un consenso que lo ubica en una categoría de normalidad
Pierre Weil sugiere que la toma de conciencia de este disturbio y de su causalidad constituye la posibilidad de una gran terapia de la humanidad: la normoterapia y nos propone así un gran desafío.

Mónica Naccari
Lic. en Psicología con Orientación en Clínica
Formación en Terapia Gestáltica y Psicología Transpersona

HACIA UN MUNDO MEJOR

Dirigir nuestra mirada a la forma en que nuestra sociedad estructura la más fundamental de las relaciones humanas, las que se establece entre mujeres y varones, es de vital importancia para el curso de nuestra evolución cultural y social. La manera en que vivimos esta relación tiene profundo efecto, no sólo en cada una de nuestras opciones de vida, sino también en cada una de nuestras instituciones: pareja, familia, educación, religión, etc., en nuestros valores y en la dirección de nuestra evolución como sociedad, especialmente si ésta va a ser pacífica o violenta.
Por eso, la manera más segura de empezar los grandes cambios es comenzar por uno mismo, por el cambio personal, por deshacernos de estereotipos y condicionamientos que nos aprisionan en modelos fijos de cómo debe ser el varón o la mujer (qué es lo femenino o lo masculino) para reflexionar y hacernos preguntas que nos permitan discernir, ubicarnos y elegir otras alternativas diferentes a las aprendidas y vividas hasta ahora.
¿Y por qué no hacerlo en este mismo momento?
Busquemos un lugar cómodo y agradable para sentarnos... aflojemos el cuerpo... pongámonos en contacto con nuestra respiración... cerremos los ojos y dispongámonos a usar nuestra imaginación: 

…"Si yo pudiera crear mi mundo ¿cómo serían las relaciones entre las personas?... ¿cómo sería nuestra vida si la relación entre mujeres y varones estuviera basada en el compañerismo, la coparticipación, la equidad y la responsabilidad?... ¿cómo afectaría este cambio de imagen de mujer o de varón a la que cada uno tiene de sí y de su sexualidad?... ¿cómo afectaría a las familias? … ¿cómo afectaría a nuestros hijos y a su educación?... ¿cómo sería la sociedad toda si las bases de las relaciones pasaran de la dominación, la agresión y la competencia a la solidaridad y a la coparticipación?”

Si nos contestamos estas preguntas seguramente nos vamos a dar cuenta que, efectivamente, el cambio depende de nosotros, de nuestra participación: primero en lo personal, con la aceptación de nuestros aspectos internos femenino y masculino integrados armoniosamente, para luego promover el cambio en nuestro entorno más próximo, en nuestro mundo personal y de ahí, con acciones efectivas a la comunidad.



La vinculación y la complementariedad de lo femenino y lo masculino, dentro y fuera nuestro nos lleva a abandonar jerarquizaciones que sólo tienden a consolidar relaciones basadas en sometimientos y autoritarismos (como sucede tanto en el patriarcado como en el matriarcado) y a crear nuevas pautas y nuevos códigos de comunicación entre varones y mujeres que permitan una asociación más solidaria basada en la responsabilidad y la valoración mutua. Esta alternativa, este modelo social nuevo se encuentra netamente ligado a cualidades asociadas a lo femenino, tan combatidas o rechazadas tanto en varones como en mujeres en siglos pasados y aún en la actualidad. 

Es necesario revalorizar y poner en acción valores tales como el cuidado, la no violencia, la receptividad, el amor, el cuidado por la naturaleza; desarrollando la creatividad, la intuición, desplegando los más elevados potenciales humanos hacia la búsqueda pacífica de soluciones para nuestros problemas, encontrando el placer que brinda el compromiso asumido frente a la circunstancia que se está experimentando y por último, lograr una mirada más equilibrada del mundo.

Mónica Naccari
Lic. en Psicología con Orientación en Clínica
Formación en Terapia Gestáltica y Psicología Transpersona

ESCORPIO Y SU TRANSFORMACIÓN

Podemos considerar que año tras año nuestra evolución se realiza a través de 12 períodos, que constituyen los signos zodiacales. En cada uno de estos períodos desciende sobre la Tierra una influencia específica, que nos impulsa a efectuar un trabajo interior determinado.
El pico máximo de esa influencia se produce en el plenilunio.
Hoy estamos en tiempos de Escorpio.

Cuando comencé a estudiar astrología me hablaban de la famosa "lengua escorpiana" y de los aspectos más negativos de esta energía, como los celos, el apego, la intolerancia, la traición, etc.
Más adelante comencé a darme cuenta que es una energía fundamental para el ser humano. 

Lo que ocurre es que ESCORPIO tiene que ver con muerte y resurrección, aspectos muy poco comprendidos en este mundo occidental y cristiano.

Todos nosotros tenemos a ESCORPIO rigiendo alguna parte de nuestra vida, de manera que esta nota es útil para todos independientemente que hayamos nacido o no bajo este signo.

Desde la Astrología Esotérica, Escorpio representa el momento en que el hombre debe enfrentarse con todo el mal, sus errores y faltas vividos durante el largo pasado de la Humanidad, desde sus orígenes.

Cada vez que crecemos es porque hemos dejado... abandonado...  nuestra antigua identidad, nuestro Yo anterior,  para dar paso a una nueva faceta de nuestro ser interno. Esto es, nuestra antigua personalidad, muere, y nace la nueva.

En Occidente tenemos todo un tema con la muerte.. no la aceptamos... porque nos quedamos fijos en este concepto, y olvidamos que en realidad, todo es como una reacción química, en la que por ej.        A -----> B + C  , o sea A debe morir, para que nazcan B y C.
Una vez más, el concepto de la POLARIDAD o los antagónicos, se presenta... 

Si hay muerte es porque hay vida. La vida no puede existir sin la muerte y viceversa.

Por eso Escorpio es TRANSFORMACIÓN.

Escorpio nos trae esta mirada que nos impulsa a observarnos a nosotros mismos y explorar qué aspectos de nuestra personalidad  deben transformarse. Y una vez detectados estos aspectos, permitir que se realice esa reacción química, esa ALQUIMIA interior y que surja lo nuevo para que crezca y se desarrolle.

En el cosmos esto está ocurriendo en este preciso momento.
Nosotros... somos semillas... polvo de estrellas; y pertenecemos a ese cosmos.. por lo que esa TRANSFORMACIÓN, seamos concientes o no, ocurrirá en nosotros... 


Podemos acompañar o resistir el proceso.
Qué te parece que traerá más dolor?


Acompañar? o resistir?