Un señor se dirige una mañana en compañía de
un amigo a comprar el periódico. Saluda muy efusivamente al vendedor,
éste responde con un gruñido.
El comprador como si nada hubiese
oido, le pregunta por su salud, por la familia, por el trabajo.
El dueño
del kiosko casi molesto se limita a emitir secos monosílabos.
Al regresar, el amigo le pregunta;
- ¿Te trata siempre tan mal?
- Por desgracia, sí, todos los días lo mismo. Y ya hace cinco años que lo trato.
- ¿Por qué entonces sigues mostrándote tan amable con él?
- No quiero que sea él, quien decida cómo debo comportarme.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por participar en esta página.