Tenemos que ser cuidadosos para no convertir en escapes o subterfugios lo que imaginamos como medios de búsqueda o autodesarrollo.
Unos meditan para escapar; otros, para enfrentarse a sí mismos y realmente superarse.
Unos hacen de la vida espiritual un placebo y otros, una búsqueda real e intrépida.
No hay mayor renuncia que la renuncia a los modelos estereotipados de la mente y a las raíces insanas de la misma: la ofuscación, la avidez y el odio. Éstas pueden disolverse cultivando las raíces de lo saludable: la lucidez, la generosidad y el amor.
(El libro de la Serenidad)

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